MI OBJETO MÁS PRECIADO
Creo que debería empezar por analizar las causas.
¿qué nos lleva a ser cómo somos? ¿por qué tanta gente necesita escapar? ¿no entiendo por qué digo que sí, sonrío, asiento, etc... si no es lo que siento? ¿Tan difícil es mantenerme en mis convicciones? ¿qué quiero sacrificar para hacerlo?¿Tan difícil sacar fuerzas para hacer lo que realmente quiero? ¿tanto necesito la aprobación de todos? ¿y la tuya? ¿qué pensará quien lo lea?
Creo que este el principio de todo. ¿y que hay de mí?
El día a día me consume.
Ha roto muchas cosas. Creo que lo más importante en mi vida. En realidad lo he roto yo, lo he permitido.
Me siento cómo si tratando de limpiar el objeto más preciado, se acabara de escurrir entre mis dedos y se hubiera hecho añicos. Tanto lo quise proteger...
Causas: se me ocurren cientos, pero de todas tengo la culpa. Soy la causa última.
¿Cómo enmendar mi torpeza?
no lo sé aún muy bien. De momento seguiré intentando separar lo que es importante y lo que no.
También debo aprender a observar, a escuchar, y a entender.
Y a callar, para poder observar, para poder escuchar y para poder entender. De ese modo tal vez le de pie a hablar, tal vez me diga la verdad de lo que siente.
Tal vez recupere la confianza.
Quizá todo es inútil y debería empezar por encontrarme yo. Por averiguar qué es lo que quiero. NO LO SE. No tengo costumbre de pararme a pensarlo. Normalmente el ajetreo de cada día no me lo permite.
Pero yo si le permito romper mis objetos más preciados...
